De la Fuente lo dijo ayer sin rodeos: no va a hablar del árbitro. No porque no tenga opinión, sino porque esa no es la partida que le toca jugar. Lo que sí depende de él es el balón, la defensa, el sistema, el trabajo diario. Y ahí es donde pone el foco.
Hay una lección de gestión ahí que trasciende el fútbol: cuando algo escapa a tu control, discutirlo sólo desgasta y desvía la energía. La expectativa se gestiona mejor centrando el discurso —y el esfuerzo— en lo que sí puedes decidir y mejorar. Lo demás, que lo resuelvan quienes tienen esa responsabilidad.
Una idea válida para un vestuario… y para cualquier equipo o proyecto que dependa de factores externos que no maneja: “Se trabaja lo controlable y se gestiona lo demás con paciencia”.
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